Como se dijo en la primera entrada de este blog, un aspecto que nos parece relevante para el análisis del problema psicosocial de la naturalización de la estructura de clases: superposición de clases y cultura, es el desmedro de la igualdad de estatus.
Un escenario en el cual podemos dar cuenta de estas prácticas, es el sistema penitenciario de Chile.
Antes de que la cárcel Capuchinos consumida por un incendio en septiembre del 2005 existían una serie de privilegios que otras cárceles estaban muy lejos de tener, como por ejemplo piscina y salón de pool.
La mayoría de los procesados estaban ahí por delitos denominados por el discurso público (en especial la prensa) de “cuello y corbata”, es decir estafas financieras o casos de corrupción política. En el artículo de la revista Qué pasa, vemos una breve descripción del sistema que podríamos denominar “selección de los reos” en distintos módulos dentro del penal Santiago 1.
“La mayoría de los imputados por delitos económicos reciben un tratamiento especial y son derivados a un módulo segregado en el Penal Santiago 1. Inaugurada en marzo de 2007, se trata de la única cárcel concesionada en la Región Metropolitana y que cuenta con estándares de las prisiones de los países desarrollados. Además de sistemas modernos de televigilancia, sensores para detectar excavaciones de túneles, catres y sillas empotrados para evitar accidentes, cuenta con celdas con baño completo y acceso a multicanchas y un destacado sistema de reinserción con zonas de talleres. La alimentación, lavandería y la atención de salud están en manos de privados. Aunque, al igual que el resto de las cárceles de Chile, ha enfrentado problemas de sobrepoblación penal, los imputados por delitos como estafa, giro doloso de cheques o fraude al fisco son aislados del resto de los reclusos. Pero no cualquiera puede acceder allí. Según explican en Gendarmería, para cada caso se hace una ficha, donde se evalúa tipo de delito, peligrosidad, reincidencia, escolaridad y constitución del grupo familiar. Así se agrupa a los detenidos que se prevé tendrán un buen comportamiento al interior de la cárcel. En el caso de los condenados rematados por delitos financieros, se les traslada a la Cárcel de Alta Seguridad”.
Por otra parte, según el artículo de la universidad autónoma de Chile “Sistema penitenciario de chile: Aspectos sociales y psicológicos” (2007) da cuenta del sostenido incremento de la población de las cárceles, compuestos por condenados por un delito, detenidos y/o procesados. Cabe destacar también que en chile según este artículo no existen normas o estándares que regulen de manera precisa las condiciones de vida y la capacidad de los establecimientos penitenciarios.
La ley establece que el objetivo de un establecimiento penitenciario debe ser la rehabilitación y la posterior reincorporación del sujeto a la sociedad. Debido a esto existe una evaluación de niveles de compromiso delictivo de todos los sujetos recluidos.
Esta evaluación en Chile se denomina “ficha de clasificación” que está a cargo de gendarmería. Esta institución establece que el logro que busca esta clasificación es determinar el grado de compromiso delictual del sujeto asignándoles un puntaje. Tras la selección, se forman grupos, estableciéndoles una ubicación especial dentro del recinto, con el fin de que se encuentren en un mismo lugar aquellos que se comportan de tal o cual forma.
Esta ficha mide 4 categorías principales:
Apariencia: se evalúan las variables lenguaje, cortes y tatuajes.
Nivel de preparación: se evalúan las variables relativas a continuidad de la escolaridad, capacitación laboral, estabilidad laboral y planificación vital.
Grupo de referencia: se evalúan las variables relativas a las relaciones familiares, grupos de pares, ocupación del tiempo libre e ingestión de alcohol.
Historia delictiva: se evalúan las variables sobre antecedentes antisociales en la infancia.
Lo curioso de esto y que como grupo creemos que es importante de analizar, es que bajo estos 4 puntos se denomina que tan peligroso o que comportamiento puede tener un individuo. Como grupo pensamos que estos puntos (exceptuando el 4) apuntarían a algo más relacionado con aspectos socioeconómicos y culturales, ya que nos lleva a pensar que esta clasificación da por hecho que existen sujetos que llevarían impregnada la tendencia a ser delincuentes, siendo este el meollo del conflicto, la superposición de una clase sobre otra; la naturalización de la estructura de clases.
¿Son los tatuajes, los cortes y el habla factores que determinen el comportamiento peligroso de una persona? ¿Un sujeto con menos educación es más peligroso?
Creemos que la respuesta es categóricamente que no. Sin embargo esto que nos parece tan obvio, quizás para usted no lo sea, es por esto que esperamos que usted también reflexione y opine, para que así de esta forma podamos conocer su punto de vista y/o cuestionamientos respecto a este tema.
Saludos!
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