viernes, 2 de diciembre de 2011

Salud diferenciada

Los hospitales son centros de salud pública, que son sustentados por el Estado ( a través de políticas del gobierno) y para los que van destinados recursos, que al parecer, se hacen insuficientes, por lo que la calidad y la disponibilidad de materiales que se necesitan para la atención al paciente es derechamente mediocre y miserable. Al ser un servicio gratuito, el sector menos adinerado debe (ya que es su única opción) acceder a esta, a pesar de que sea un pésimo servicio y con una atención y tecnología que dejan mucho que desear.

Por otra parte, tenemos la realidad bastante disímil reflejadas en las llamadas Clínicas, (que en el fondo son hospitales privados), donde todos sus ingresos provienen desde quien requiera el servicio y que superan con creces la calidad y eficiencia de los hospitales públicos.

Dentro de las mismas Clínicas también esta “dividida” la calidad, por ejemplo, la clínica Dávila (http://www.davila.cl) ubicada en Recoleta (en uno de los sectores catalogados como medios-bajos), difiere de clínicas como Las Condes, Alemana, Indisa y  Santa María, etcétera.

La diferencia que tienen con los hospitales, lo vemos por ejemplo, en la cantidad de personal disponible por paciente,( lo podemos corroborar mediante este estudio http://www.eclac.org/publicaciones/xml/2/19462/sps31_lcl1190_Part5.pdf); el hecho de que no hay que hacer filas por horas para ser atendidos, que siempre hay camillas disponibles y doctores especialistas. En estos lugares la calidad del servicio es mucho más eficiente y mejorado, hasta el punto de hacerte sentir tan cómodo como en un hotel (lo podemos ver en el caso de la Clínica Las Condes donde el servicio para cuando se da a luz es supremo, incluyendo una pieza amplia, una televisión con cable satelital, con una decoración, que te aísla del pensamiento de estar en un centro de salud)

Si bien sabemos que existen personas con el poder adquisitivo como para ingresar al sistema de salud privada, el punto en el que podemos entender a este como un problema psicosocial no está en la capacidad de escoger donde ser atendidos, sino en la capacidad de todos los sujetos para ser atendidos en centros de excelencia.
Según nuestro parecer, la culpa no debiese existir, por parte de quienes tienen el poder para acceder a las clínicas, ni la existencia de las mismas, si no que la mera existencia de privatización de estas instituciones, genera lo problemático, que en el fondo es el acceso a este sólo de la gente que cuenta con un poder adquisitivo que permita invertir en esto. Por ejemplo la existencia del llamado cheque en garantía http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/fin-de-cheque-en-garantia-salud, generaba aún más dificultades en el acceso, dejando aún más relegados a los sectores menos adinerados y que no contaban con cheques.

La existencia de las clínicas, se sustenta en la idea de muchos empresarios (como Sebastián Piñera), quienes invirtieron en un negocio redondo, desde donde sacan suculentas ganancias, ofreciendo servicios de excelencia, y que según nuestra visión, generan “discriminación” por sí misma, ya que afectan el acceso del grueso de la población a una salud, digamos de calidad. 

En Chile, desde siempre se ha vivido bajo el sistema de la meritocracia, que regula nuestra entrada a servicios y bienes, donde es marcado el libre acceso de los que tiene más, segregando aún más nuestra población.



Sistema carcelario y la superposición de una clase sobre otra.

Como se dijo en la primera entrada de este blog, un aspecto que nos parece relevante para el análisis del problema psicosocial de la naturalización de la estructura de clases: superposición de clases y cultura, es el desmedro de la igualdad de estatus.

Un escenario en el cual podemos dar cuenta de estas prácticas, es el sistema penitenciario de Chile.
Antes de que la cárcel Capuchinos consumida por un incendio en septiembre del 2005 existían una serie de privilegios que otras cárceles estaban muy lejos de tener, como por ejemplo piscina y salón de pool.

La mayoría de los procesados estaban ahí por delitos denominados por el discurso público (en especial la prensa) de “cuello y corbata”, es decir estafas financieras o casos de corrupción política. 
En el artículo de la revista Qué pasa, vemos una breve descripción del sistema que podríamos denominar “selección de los reos” en distintos módulos dentro del penal Santiago 1.

“La mayoría de los imputados por delitos económicos reciben un tratamiento especial y son derivados a un módulo segregado en el Penal Santiago 1. Inaugurada en marzo de 2007, se trata de la única cárcel concesionada en la Región Metropolitana y que cuenta con estándares de las prisiones de los países desarrollados. Además de sistemas modernos de televigilancia, sensores para detectar excavaciones de túneles, catres y sillas empotrados para evitar accidentes, cuenta con celdas con baño completo y acceso a multicanchas y un destacado sistema de reinserción con zonas de talleres. La alimentación, lavandería y la atención de salud están en manos de privados. Aunque, al igual que el resto de las cárceles de Chile, ha enfrentado problemas de sobrepoblación penal,  los imputados por delitos como estafa, giro doloso de cheques o fraude al fisco son aislados del resto de los reclusos. Pero no cualquiera puede acceder allí. Según explican en Gendarmería, para cada caso se hace una ficha, donde se evalúa tipo de delito, peligrosidad, reincidencia, escolaridad y constitución del grupo familiar. Así se agrupa a los detenidos que se prevé tendrán un buen comportamiento al interior de la cárcel. En el caso de los condenados rematados por delitos financieros, se les traslada a la Cárcel de Alta Seguridad”.

Por otra parte, según el artículo de la universidad autónoma de Chile “Sistema penitenciario de chile: Aspectos sociales y psicológicos” (2007) da cuenta del sostenido incremento de la población de las cárceles, compuestos por condenados por un delito, detenidos y/o procesados. Cabe destacar también que en chile según este artículo no existen normas o estándares que regulen de manera precisa las condiciones de vida y la capacidad de los establecimientos penitenciarios.

La ley establece que el objetivo de un establecimiento penitenciario debe ser la rehabilitación y la posterior reincorporación del sujeto a la sociedad. Debido a esto existe una evaluación de niveles de compromiso delictivo de todos los sujetos recluidos.

Esta evaluación en Chile se denomina “ficha de clasificación” que está a cargo de gendarmería. Esta institución establece que el logro que busca esta clasificación es determinar el grado de compromiso delictual del sujeto asignándoles un puntaje. Tras la selección, se forman grupos, estableciéndoles una ubicación especial dentro del recinto, con el fin de que se encuentren en un mismo lugar aquellos que se comportan de tal o cual forma.

Esta ficha mide 4 categorías principales:

Apariencia: se evalúan las variables lenguaje, cortes y tatuajes.

Nivel de preparación: se evalúan las variables relativas a continuidad de la escolaridad, capacitación laboral, estabilidad laboral y planificación vital.

Grupo de referencia: se evalúan las variables relativas a las relaciones familiares, grupos de pares, ocupación del tiempo libre e ingestión de alcohol.

Historia delictiva: se evalúan las variables sobre antecedentes antisociales en la infancia.

Lo curioso de esto y que como grupo creemos que es importante de analizar, es que bajo estos 4 puntos se denomina que tan peligroso o que comportamiento puede tener un individuo.  Como grupo pensamos que estos puntos (exceptuando el 4) apuntarían a algo más relacionado con aspectos socioeconómicos y culturales, ya que nos lleva a pensar que esta clasificación da por hecho que existen sujetos que llevarían impregnada la tendencia a ser delincuentes, siendo este el meollo del conflicto, la superposición de una clase sobre otra;  la naturalización de la estructura de clases.

¿Son los tatuajes, los cortes y el habla factores que determinen el comportamiento peligroso de una persona? ¿Un sujeto con menos educación es más peligroso?

Creemos que la respuesta es categóricamente que no. Sin embargo esto que nos parece tan obvio, quizás para usted no lo sea, es por esto que esperamos que usted también reflexione y opine, para que así de esta forma podamos conocer su punto de vista y/o cuestionamientos respecto a este tema.

Saludos!

jueves, 1 de diciembre de 2011

“El modelo educativo de mercado reproduce la desigualdad”

Conversación con Guillermo Scherping. Profesor de educación física de la universidad de Chile. Director ejecutivo de la revista “docencia”. Asesor del colegio de profesores. Miembro de la comisión nacional de acreditación.

Consideramos, a partir de nuestras posturas personales, conocimiento adquirido en las clases, etcétera, que la educación en Chile es uno de los principales generadores de desigualdad, partiendo por el ingreso. La cuna determinará el colegio al que se asistirá, y por tanto, la educación que será recibida durante toda la vida, el estilo de vida posterior al egresar del sistema educativo, etc. Esta desigualdad es defendida por la clase alta, es el sistema ideal, y que corresponde defender, y procurar sustentar. Este discurso es exactamente el que tiende a naturalizar a superposición de una clase sobre otra. Marcamos en este punto, que existe una “educación para los ricos” y una “educación para los pobres”, dictada desde el nacimiento, y que los primeros no pretenden cambiar, a pesar de las influencias que tienen para ellos.  

Le planteamos esta idea preliminar a Guillermo, quien parte haciéndonos una referencia del año 2004, cuando la OCDE evaluó el sistema educativo chileno y esta señalo que "Chile ha construido conscientemente uno de los sistemas más segmentados del mundo". A lo que agrega de manera personal que es un sistema “segmentado por no decir clasista”, esto atribuido según señaló la OCDE ese mismo año al peso inapropiado del mercado en la educación. Además según el mismo Scherping, también se debe a la subvención por matrícula y al financiamiento compartido que segmentó la escuela y los liceos, pues la familia puede solo poner a sus hijos en establecimientos donde puede pagar, así se armaron los actuales guettos. Agrega además que la evidencia nacional e internacional, incluida Unesco, ha señalado que el principal factor de influencia en los resultados de aprendizaje son las diferencias de cuna, es decir la desigualdad económica, social y cultural, "si unes ambos diagnósticos veras que el sistema educativo no solo reproduce la desigualdad económica y la superioridad de los ricos sobre los pobres, sino que la acentúa con su clasismo".

Luego le preguntamos a Guillermo, ¿Cómo se veían estos fenómenos de manera más específica en áreas del sistema educativo tales como; formas de Ingreso, segregación y selección universitaria?

En cuanto al sistema selección, nos dice que este siempre existe, en todos los niveles, a pesar de que en la básica no se debe seleccionar, se hace directa o indirectamente. El factor primordial, que determinara el ingreso de un niño a cierta educación y no a otra, será el factor económico. Es decir, la capacidad de pago de cada familia. Pocos ingresos es igual a educación de mala calidad.
Lo anterior nos conduce directamente a la segregación, fenómeno ante el cual Scherping nos comenta que, “al seleccionar los privados descreman y se quedan con selección académica de buenos alumnos. El público no debe ni puede seleccionar, recibiendo a todos. El problema de esto es que  el sistema le aplica pruebas estandarizadas a ambos sin considerar los distintos contextos, donde nace la segregación”.  
En cuanto al sistema de selección Universitaria nos dice que sólo reproduce las diferencia de cuna. “Hay investigaciones, realizadas por el CIDE de la Universidad Alberto Hurtado, que muestra la relación entre la prueba Simce (8º  básico) y la PSU. Los resultados de ese estudio afirman que la educación media no es determinante en los resultados PSU, sino que esta diferencia se marca en la educación anterior, la que se recibió, por merito o no, desde el nacimiento. Es decir, como el resultado tiene directa relación con la desigualdad, el Simce y la PSU solo pueden reproducir como resultado el clasismo del sistema educativo y la desigualdad social”.

Guillermo cierra nuestra conversación agregando que de lo anterior se desprende el modo que ha desaparecido en Chile el espacio escolar público, en que convivían los distintos (hasta 1980) durante años cotidianamente. Ello importaba una concepción de sociedad democrática. Hoy estando todo segmentado los distintos a veces no se ven nunca.

“La conclusión, el modelo educativo de mercado reproduce la desigualdad”. 


El problema que detectamos luego de esta conversación es la incapacidad real de los sujetos a acceder a una educación de calidad, sin importar los recursos que posean, o sus condiciones sociales. ¿Por qué se cree normal que haya una educación para las clases altas y otra educación para las clases medas y bajas?  La naturalización de la superposición de una clase por sobre otra en la educación nos parece entonces un eje central a cambiar en el sistema educativo, erradicando el “descremado” (como nos mencionaba Guillermo) y que finalmente, la educación sea de la mejor calidad posible, para todos los chilenos. 

El discurso naturalizado de la pobreza y la superación.

Existen estrategias discursivas que potencian la naturalización del pensamiento que superpone una clase social por sobre otras, pasando a ser, estas estrategias, parte del discurso común de las personas. Los medios de comunicación son el espacio primordial donde se reproduce este pensamiento. 


Un caso claro donde podemos apreciar esto, es la campaña del gobierno para la superación de la pobreza en donde se reconoce  esta superación  como el propio esfuerzo, llevando el tema a un plano meritorio y de “emprendimiento” que deben hacer las personas   por dejar esta condición. El gobierno ante esto  recurre a las soluciones parche. 


“Para cumplir con la meta de erradicar la pobreza extrema al 2014, 130 mil familias recibirán los bonos de la Asignación Social, una base que, sumada al esfuerzo de cada beneficiario, construirán el Ingreso Ético Familiar. Esta nueva alianza entre ciudadanos y Estado reconoce el esfuerzo extremo de estas familias por salir de la pobreza gracias a sus méritos”. 






Extraído de la página oficial del gobierno de Chile. http://www.gob.cl/especiales/ingreso-etico-familiar/


Lo  que nos parece interesante de este extracto es que el gobierno, no reconoce  a los sistemas políticos, económicos y sociales como creadores de la desigualdad, sino que culpabiliza directamente a las propias personas en situación de pobreza por su condición, diciéndoles de manera explícita que la única forma en que pueden superar la pobreza es a través de la meritocracia y la entrega de ayuda desde del estado u otras instituciones, al igual que  otros, quienes  superaron esta condición y que por lo mismo tienen una calidad de vida superior, lo que es tomado en el discurso con orgullo  y a lo que todos debiésemos llegar.

Nosotros discrepamos con el discurso de este gobierno que  intenta erradicar la pobreza desde las personas. El problema no es que no sea justo que una persona  viva con mil pesos al día, sino  que no tenga acceso  a los bienes y servicios con la misma oportunidad que la clase alta, y que por lo mismo deba esforzarse  para obtener beneficios parche como los bonos que aquí se habla.

"Respeten a sus trabajadores, sus consumidores y paguen sus impuestos. Aquellos que hemos tenido más oportunidades en la vida, tenemos más responsabilidad con nuestro país y nuestra sociedad". Presidente Sebastian Piñera.

Por último en esta  cita el  presidente deja en claro  una diferencia de clases y responsabilidades que condicen las oportunidades que se les dieron, lo que lo toma como parte de una vida de esfuerzo y que por lo mismo deben a quienes están por debajo de esa clase, a los “otros”.